In deep reverie
an empty heart is always stone-cold
miércoles, 21 de julio de 2010
Sin más títulos.
Juguemos escondidas.
En la cueva llena de agua.
Hundida en barro hasta las rodillas.
Pasos pesados pero callados.
Arrastrándose esos bichos.
Un agujero sucio.
Puedo acurrucarme ahí.
Sigue caminando pero no voltees.
Chapotea entre bacterias y lodo.
Escucha los pájaros muertos cantar afuera.
Pero continúa sin luz.
No se si es crepúsculo o amanecer.
Adentro ya no cabe nada.
Búscame pero no me encuentres.
El eco de mi risa te confunde.
Te observan mil de pares de ojos.
Novecientos noventa y nueve son verdes.
Un par es morado.
Y no soy yo.
Te estrellas en paredes de ceniza.
No te preocupes la suciedad no se quita.
No saldrás nunca, tu mamá no te regañará.
Te ensordece el goteo persistente.
Y tu cuerpo entumecido.
Tienes frío.
¿Cuánto tiempo escondida?
No lo sé, pero gané.
Ya salí de mi escondite.
Pero ahora no te encuentro.
Creo que tu mano sobresale entre el lodo.
¿Quién aguanta más debajo del barro?
Criaturas del fango con moho en los pulmones.
Bailemos dentro de la cueva.
Mientras los pájaros muertos cantan.
Tú y yo en algún punto del inframundo.

(12/17/07)