In deep reverie
an empty heart is always stone-cold
miércoles, 21 de julio de 2010
Sin más títulos.
Juguemos escondidas.
En la cueva llena de agua.
Hundida en barro hasta las rodillas.
Pasos pesados pero callados.
Arrastrándose esos bichos.
Un agujero sucio.
Puedo acurrucarme ahí.
Sigue caminando pero no voltees.
Chapotea entre bacterias y lodo.
Escucha los pájaros muertos cantar afuera.
Pero continúa sin luz.
No se si es crepúsculo o amanecer.
Adentro ya no cabe nada.
Búscame pero no me encuentres.
El eco de mi risa te confunde.
Te observan mil de pares de ojos.
Novecientos noventa y nueve son verdes.
Un par es morado.
Y no soy yo.
Te estrellas en paredes de ceniza.
No te preocupes la suciedad no se quita.
No saldrás nunca, tu mamá no te regañará.
Te ensordece el goteo persistente.
Y tu cuerpo entumecido.
Tienes frío.
¿Cuánto tiempo escondida?
No lo sé, pero gané.
Ya salí de mi escondite.
Pero ahora no te encuentro.
Creo que tu mano sobresale entre el lodo.
¿Quién aguanta más debajo del barro?
Criaturas del fango con moho en los pulmones.
Bailemos dentro de la cueva.
Mientras los pájaros muertos cantan.
Tú y yo en algún punto del inframundo.

(12/17/07)
domingo, 26 de julio de 2009
Lobotomista

"Para ellos el transcurrir del tiempo y la felicidad son la misma cosa. Esto provoca una actitud totalmente positiva hacia la muerte. Ellos están conscientes de que tarde o temprano van a morir y lo aceptan de manera natural. Los seres humanos comunes y corrientes sabemos que vamos a morir, pero no lo aceptamos. Por eso necesitamos religiones y ellos no. Al aceptar la muerte ya no se necesita buscar un dios: en ese momento la persona descubre que ella misma es el dios que buscaba. Lo mismo ocurre con la percepción del tiempo. Para nosotros la vida es una carrera contra el reloj. Para ellos lo importante no es llegar, sino disfrutar el viaje. El miedo a la muerte y nuestra necesidad de creer en un ser superior se encuentran en el mismo lugar. Al desactivar este mecanismo el espíritu se libera. Con una nueva concepción del tiempo se puede cambiar la esencia de la naturaleza humana."

- El Lobotomista (fragmento)

Imagen
domingo, 19 de julio de 2009
1984

"Permanecieron tomados de la mano no más de diez segundos, pero a ambos les parecieron siglos. A Winston le sobró tiempo para reconocer todos los detalles de la mano de la muchacha. Exploró los largos dedos, las uñas bien delineadas, la palma callosa y endurecida por los trabajos manuales, la piel suave de la muñeca. Con sólo sentirla hubiera reconocido esa mano a simple vista. En eso pensó que no se había fijado de qué color eran los ojos de la muchacha. Probablemente eran cafés, pero había personas de cabellos negros con ojos azules. Volver la cabeza para verla habría sido una enorme tontería. Tomados de la mano, invisibles entre los cuerpos apretujados, veían fijamente al frente, y en lugar de los ojos de la muchacha, Winston vio los ojos del anciano del camión, que lo miraban con añoranza sobre su enmarañada barba."

- 1984, George Orwell (fragmento)